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Composition en langue Espagnole Sujet 2006

Sol de Monterrey (Alfonso Reyes)

Composition en langue Espagnole Sujet 2003

(Classes terminales ES, L et S)

Durée: 5 heures

(L’usage du dictionnaire est interdit)

1 – Comente el texto siguiente de Gabriel García Márquez.

2 – Traduire depuis « La abuela vio entrar a Ulises con el cuchillo… » jusqu’à « …igual que la miel de menta. »

La joven Eréndira fue esclava de su abuela durante veinte años. Su amante Ulises ha decidido liberarla.

La abuela vio entrar a Ulises con el cuchillo y, haciendo un supremo esfuerzo, se incorporó sin ayuda del báculo y levantó los brazos.

– ¡ Muchacho ! – gritó –. Te volviste loco.

Ulises le saltó encima y le dio una cuchillada certera en el pecho desnudo. La abuela lanzó un gemido, se le echó encima y trató de estrangularlo con sus potentes brazos de oso.

– Hijo de puta – gruñó –. Demasiado tarde me doy cuenta que tienes cara de ángel traidor.

No pudo decir nada más porque Ulises logró liberar la mano con el cuchillo y le asestó una segunda cuchillada en el costado. La abuela soltó un gemido recóndito y abrazó con más fuerza al agresor. Ulises asestó un tercer golpe, sin piedad, y un chorro de sangre expulsada a alta presión le salpicó la cara : era una sangre oleosa, brillante y verde, igual que la miel de menta.

Eréndira apareció en la entrada con el platón en la mano, y observó la lucha con una impavidez criminal.

Grande, monolítica, gruñendo de dolor y de rabia, la abuela se aferró al cuerpo de Ulises. Sus brazos, sus piernas, hasta su cráneo pelado estaban verdes de sangre. La enorme respiración de fuelle, trastornada por los primeros estertores, ocupaba todo el ámbito. Ulises logró liberar otra vez el brazo armado, abrió un tajo en el vientre, y una explosión de sangre lo empapó de verde hasta los pies. La abuela trató de alcanzar el aire que ya le hacía falta para vivir, y se derrumbó de bruces. Ulises se soltó de los brazos exhaustos y sin darse un instante de tregua le asestó al vasto cuerpo caído la cuchillada final.

Eréndira puso entonces el platón en una mesa, se inclinó sobre la abuela, escudriñándola sin tocarla, y cuando se convenció de que estaba muerta su rostro adquirió de golpe toda la madurez de persona mayor que no le habían dado sus veinte años de infortunio. Con movimientos rápidos y precisos, cogió el chaleco de oro y salió de la carpa.

Ulises permaneció sentado junto al cadáver, agotado por la lucha, y cuanto más trataba de limpiarse la cara más se la embadurnaba de aquella materia verde y viva que parecía fluir de sus dedos. Sólo cuando vio salir a Eréndira con el chaleco de oro tomó conciencia de su estado.

La llamó a gritos, pero no recibió ninguna respuesta. Se arrastró hasta la entrada de la carpa, y vio que Eréndira empezaba a correr por la orilla del mar en dirección opuesta a la de la ciudad. Entonces hizo un último esfuerzo para perseguirla, llamándola con unos gritos desgarrados que ya no eran de amante sino de hijo, pero lo venció el terrible agotamiento de haber matado a una mujer sin ayuda de nadie. Los indios de la abuela lo alcanzaron tirado bocabajo en la playa, llorando de soledad y de miedo.

Eréndira no lo había oído. Iba corriendo contra el viento, más veloz que un venado, y ninguna voz de este mundo la podía detener. Pasó corriendo sin volver la cabeza por el vapor ardiente de los charcos de salitre, por los cráteres de talco, por el sopor de los palafitos (l), hasta que se acabaron las ciencias naturales del mar y empezó el desierto, pero todavía siguió corriendo con el chaleco de oro más allá de los vientos áridos y los atardeceres de nunca acabar, y jamás se volvió a tener noticia de ella ni se encontró el vestigio más ínfimo de su desgracia.

Gabriel García Márquez,
La increíble y triste historia de la cándida Eréndira
y su abuela desalmada.
(Plaza & Janés Editores)

(1) Palafitos = Petites cabanes sur la lagune.

Composition en langue Espagnole Sujet 2002

(Classes terminales ES, L et S)

Durée: 5 heures

L’usage du dictionnaire est interdit.

QUESTIONS

1) Comente usted el poema siguiente de Luis Cernuda.

2) Traduire les 20 premiers vers.

EL NOMBRE

Llegue quedo(1) tu paso
Sobre la tierra, adonde
Brilla con sombra roja
Esa haya(2), y vecino
Con su sombra de oro
Ese castaño(3), al toque
De la luz misma. Pasa
Esta hora contigo
A solas, tal si fuese
Una hora postrera(4),
Una primera, acaso
Umbral de muerte o vida,
Mientras gira la tarde
De indecible sosiego
Y hermosura indecible.
Con su cielo está el mundo;
Bien nuevas son las hojas;
Las flores del manzano,
Nieve mejor, sin viento
Profusamente caen;
La hierba sueño ofrece
Para el amor, y el aire
Respirado es delicia.
Hasta parece el hombre,
Tú quieto, entre los otros,
Un árbol más, amigo
Al fin en paz, la sola
Paz de toda la tierra.
Recoge el alma, y mira;
Pocos miran el mundo.
La realidad por nadie
Vista, paciente espera,
Tal criatura joven,
Espejo en unos ojos
Enamorados. Calla.
En este instante todo
Gesto humano resulta
Ocioso(5), y sólo un nombre
Pensado, mas no dicho
(Abril, abril), perfecto
Lo contiene y da forma
única suficiente.

Luis CERNUDA (1902-1963), Escrito en Cambridge, 19-23 de abril de 1945, in Vivir sin estar viviendo (1944-1949)

(1) quedo: quieto
(2) el haya: le hêtre
(3) el castaño: le châtaignier
(4) postrero/a: último/a
(5) ocioso/a: inutile

Composition en langue Espagnole Sujet 2001

(Classes terminales ES, L et S)

Durée: 5 heures

(L’usage de tout dictionnaire est interdit)

1. Comente usted el poema siguiente de Félix Grande.

2. Traduisez les trois dernières strophes.

MADRIGAL (1)

Palabra, dulce y triste persona pequeñita,
Dulce y triste querida vieja, yo te acaricio,
Anciano como tú, con la lengua marchita,
Y con vejez y amor acalmo nuestro vicio.

Palabra, me acompañas, me das la mano, eres
Maroma (2) en la cintura cada vez que me hundo;
Cuando te llamo veo que vienes, que me quieres,
Que intentas construirme un mundo en este mundo.

Hormiguita, me sirvo de ti para vivir;
Sin ti, mi vida ya no sé lo que sería,
Algo como un sonido que no se puede oír
O una caja de fósforos requemada y vacía

Eres una cerilla para mí, como ésa
Que enciendo por la noche y con la luz que vierte
Alcanzo a ir a la cama viendo un poco, como ésa.
Sin ti sería tan duro llegar hasta la muerte.

Pero te tengo, y cruzo contigo el dormitorio
Desde la puerta niña hasta la cama anciana,
Y, así, tiene algo de pálpito mi puro velatorio
Y mi noche algo tiene de tarde y de mañana.

Gracias sean para ti, gracias sean, mi hormiga,
Ahora que a la mitad de la alcoba va el río.
Después, el mar ; tú y yo ahogando la fatiga,
Alcanzando abrazados la fama del vacío.

Félix Grande, Las piedras, 1964

(1) Madrigal: Composición poética breve, de carácter delicado o amoroso
(2) Maroma : corde.

Composition en langue Espagnole Sujet 2000

(Classes terminales ES, L et S)

Durée: 5 heures

L’usage du dictionnaire est interdit.

1. Comente usted el texto siguiente de Octavio PAZ.

2. Traduisez en français à partir de « Penosamente, a rastras … » jusqu’à « … ya es hora. ».

Me tiendo en la cama pero no puedo dormir. Mis ojos giran en el centro de un cuarto negro, en donde todo duerme con ese dormir final y desamparado con que duermen los objetos cuyos dueños se han muerto o se han ido de pronto y para siempre, sueño obtuso de objeto entregado a su propia pesadez inanimada, sin calor de mano que lo acaricie o lo pula, sin presión de pulso que interrumpa su bruto dormir a pierna suelta o, más exactamente, a pierna muerta, arrancada de un tronco todavía vivo que se retuerce mientras ella ronca, ahita de silencio y de reposo, materia satisfecha y anestesiada por su propia satisfacción, mineralizada por la ausencia del cuerpo que la obligaba a vivir y condolerse. Mis ojos palpan inútilmente el ropero, la silla, la mesa, objetos que me deben la vida pero que se niegan a reconocerme y compartir conmigo estas horas. Me quedo quieto en medio de la gran explanada egipcia. Pirámides y conos de sombra me fingen una inmortalidad de momia. Nunca podré levantarme. Nunca será otro día. Estoy muerto. Estoy vivo. No estoy aquí. Nunca me he movido de este lecho(1). Jamás podré levantarme. Soy una plaza donde embisto capas ilusorias que me tienden toreros enlutados. Don Tancredo(2) se yergue en el centro, relámpago de yeso(3). Lo ataco, mas cuando estoy a punto de derribarlo siempre hay alguien que llega al quite(4). Embisto de nuevo, bajo la rechifla(5) de mis labios inmensos, que ocupan todos los tendidos(6). Ah, nunca acabo de matar al toro, nunca acabo de ser arrastrado por esas mulas tristes que dan vueltas y vueltas al ruedo, bajo el ala fría de ese silbido que decapita la tarde como una navaja inexorable. Me incorporo: apenas es la una. Me estiro, mis pies salen de mi cuarto, mi cabeza horada(7) las paredes. Me extiendo por lo inmenso como las raíces de un árbol sagrado, como la música, como el mar. La noche se llena de patas, dientes, garras, ventosas. ¿Cómo defender este cuerpo demasiado grande?

¿Qué harán, a kilómetros de distancia, los dedos de mis pies, los de mis manos, mis orejas? Me encojo(8) lentamente. Cruje la cama, cruje mi esqueleto, rechinan(9) los goznes(10) del mundo. Muros, excavaciones, marchas forzadas sobre la inmensidad de un espejo, velas nocturnas, altos y jadeos a la orilla de un pozo cegado. Zumba el enjambre(11) de engendros(12). Copulan coplas cojas. ¡Tambores en mi vientre y un rumor apagado de caballos que se hunden en la arena de mi pecho! Me repliego. Entro en mí por mi oreja izquierda. Mis pasos retumban en el abandono de mi cráneo, alumbrado sólo por una constelación granate. Recorro a tientas el enorme salón desmantelado. Puertas tapiadas, ventanas ciegas. Penosamente, a rastras, salgo por mi oreja derecha a la luz engañosa de las cuatro y media de la mañana. Oigo los pasos quedos de la madrugada que se insinúa por las rendijas, muchacha flaca y perversa que arroja una carta llena de insidias y calumnias. Las cuatro y treinta, las cuatro y treinta, las cuatro y treinta. El día se me echa encima con su sentencia: habrá que levantarse y afrontar el trabajo diario, los saludos matinales, las sonrisas torcidas, los amores en lechos de agujas, las penas y las diversiones que dejan cicatrices imborrables. Y todo sin haber reposado un instante, pues ahora que estoy muerto de sueño y cierro los ojos pesadamente, el reloj me llama: son las ocho, ya es hora.

Octavio PAZ, Libertad bajo palabra, Letras mexicanas, Fondo de cultura económica.

(1) El lecho: la cama.
(2) Don Tancredo: héros de la Jérusalem délivrée du Tasse, qui incarne l’esprit chevaleresque.
(3) El yeso: le plâtre.
(4) Llega al quite: exécuter un « quite »: écarter le taureau de son adversaire.
(5) La rechifla: le sifflement prolongé, mais aussi les huées.
(6) Los tendidos: les gradins.
(7) Horadar: perforer.
(8) Encoger: rétrécir.
(9) Rechinar: grincer.
(10) Los goznes: les gonds.
(11) El enjambre: l’essaim.
(12) Engendros: élucubrations.

Composition en langue Espagnole Sujet 1998

(Classes terminales ES, L et S)

Durée: 5 heures

(L’usage du dictionnaire est interdit)

1. Comente usted el texto siguiente de Vicente ALEIXANDRE.

2. Traduisez en français à partir de « Yo cobraba de sus ojos… » jusqu’à « …al alcance de la mano ».

NOCHE: RONDA Y SÍNTESIS
Aprendizaje

Ella y yo, sentados en el ribazo del río pavonado (1), estábamos azuzando (2) los brillos de acero con nuestras miradas, exaltándonos con el roce de nuestra atención sobre la lisa superficie. Sacábamos el brillo al río mecánicamente, con un ir y venir de visuales que lo dejaban bruñido (3) bajo la alta luna fría, el terso metal delgado sólido sin duda, comprobable.

¿ Qué esperábamos ? Toda la sombra se nos hubiera abierto tal una fruta liberal, desgajada (4) en cuartos cárdenos (5), sorprendente de pepitas consteladas, si hubiéramos sabido mirar hacia arriba, hacia la oscura copa azul del cielo, indiferente. Pero, ¡ ah !, que no nos ocupábamos sino de nosotros mismos. Yo cobraba de sus ojos – de los de ella – lo que me estaba haciendo falta en los míos azules : un tifón de negrura violentísimo que supiese sorberse a tiempo todas las sombras, frías o ardientes, que revueltas plásticamente nos ofrecía la noche a borbotones, desbordadas de sus vasos de ébano. Y ella aprendía de los míos azules, lo que ignoraba todavía : a copiar el nacimiento azul, purísimo, emergente entre el nuboso lecho de la aurora, del río feliz que cada mañana venía a ponerse ante nosotros y como al alcance de la mano.

Distraídos por el mutuo aprendizaje, no veíamos la grupa de la noche saltar de hora en hora impaciente, desde las faldas de los montes sobre los verdes opacos, de paño, y avanzar silenciosa, brillante la piel, fogosa de cascos (6), hasta el vado (7) mismo del río fronterizo. Pronto iba a recorrer todo su camino. Y nosotros que estábamos allí precisamente para contemplarlo, no nos dábamos cuenta. Asidos de la mano, inmóviles (la atención como una sola sangre que sintiéramos correr en nuestras venas, la misma, pasando del uno al otro, sin salto, en tránsito dulcísimo, a latidos alternos), nuestra linfa era el ramaje único de coral parado, clavado en el suelo por nuestras plantas, enlazado casi vegetalmente por nuestros dedos. Parecíamos nacidos allí, en aquella forma absorbente enhiestos desde la superficie de la tierra, con las frentes oreadas (8) de calor difuso, lechoso, tibio para nuestra piel, con halago rumoroso de naturaleza.

Pero no veíamos la noche. Ni la sentíamos pasar. Precisamente ya estaba cruzando el río por su vado de sombra. Se veía que seguía el camino previsto por los astrólogos. El cuello cimbrio(9) se combaba (10) enfoscado (11), sin jinete, pegaso libre sin alas descendiendo a la tierra, desde los altos montes retrasados ; sin ruido, con paso de manto, pero con gesto atronador – ¡ el gesto ! –, braceante, que nos hubiera dejado sordos de no oír nada. Hasta atravesar las aguas aceradas, densas, medida de las horas, para desembocar, aún húmedo, en las praderas hondas, desnudas, mudas, inmensas del alba, emprender el desbridado galope último y perderse en la lejanía, esfumarse entre los telones grises, rosas, fusias, cárdenos de naciente.

Pero nosotros ni nos dimos cuenta. Con esmaltes azules de lago, a ella, y a mí con tormentosas ondas sombrías, en los ojos, nos sorprendían las primeras luces.

Vicente ALEIXANDRE (1898-1984), Primeras prosas poéticas, 1927, ed. Aguilar, 2a edición, Madrid, 1978

(1) – Pavonado = bleu foncé.
(2) – Azuzar = ici, poursuivre.
(3) – Bruñido = poli.
(4) – Desgajada = ouverte, séparée.
(5) – Cárdeno = violacé.
(6) – Los cascos = les sabots (du cheval).
(7) – El vado = le gué.
(8) – Orear = rafraîchir.
(9) – Cimbrio = courbé, arrondi.
(10) – Combarse = se courber.
(11) – Enfoscado = obscurci.

Composition en langue Espagnole Corrigé 2012

Composition en langue Chinoise Sujet 2009

Composition en langue Chinoise Sujet 2008

L’enfant et le poisson (Gao Haitao)

Composition en langue Chinoise Corrigé 2009

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Composition en langue Arabe Sujet 2003

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L’Art dans l’histoire de l’humanité (Yahya Haqqi)

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